Beneficios del yoga en niños con TDAH

El TDAH es un trastorno neurobiológico caracterizado por una dificultad o incapacidad de mantener la atención voluntaria en actividades académicas y cotidianas, así como para controlar sus conductas.

Presenta una serie de síntomas nucleares que serían; déficit de atenciónhiperactividad eimpulsividad. Para que dichos síntomas no lleguen a impactar sobre las distintas áreas de la vida del afectado y como prevención a futuros problemas asociados al TDAH, se hace necesaria una intervención multimodal y multidisciplinar. Por lo tanto, actualmente se realizanintervenciones psicopedagógicas y educativas con el objetivo de mejorar el rendimiento académico del niño, intervenciones psicológicas trabajando aspectos emocionales, afectivos, cognitivos, conductuales y sociales, intervenciones familiares reduciendo el gran impacto que el trastorno del niño ocasiona en ellos, y por último una intervención farmacológica (cuando fuera necesario) a través de fármacos psicoestimulantes y no estimulantes. Aunque éstos son los pilares para el tratamiento del TDAH, hoy en día podemos trabajar con otras disciplinas que pueden ayudar al niño a trabajar aspectos tanto de su conducta como a nivel cognitivo, entre ellas se encontraría el yoga.

niños haciendo yoga - autismo

¿Qué es el yoga?

La palabra yoga, deriva de la raíz “yuj” que significa unión, la unión de la mente, el cuerpo y el espíritu. A través del mismo se desarrolla el equilibrio, el equilibrio entre la mente y el cuerpo necesaria para nuestra salud, tanto física como mental.

¿En qué consisten las clases de yoga para niños?

Aunque existen muchas variantes del yoga y cada profesional establece su práctica en función de su filosofía y formación, de forma general se puede establecer que durante las sesiones de yoga se trabaja lo siguiente:

  • La práctica de asanas (posturas). A través de ellas se reforzará su nivel de concentración, su memoria y la mejoría de su conciencia corporal.

 

  • Juegos de yoga. A través de diferentes juegos estructurados según la edad del niño se desarrollará su creatividad, su imaginación y su autoestima.

 

  • Técnicas de respiración y relajación. Mediante estas técnicas lo que se busca es calmar su sistema nervioso liberando estados de ansiedad, tensión y estrés.

 

¿Qué beneficios puede reportar a los niños con TDAH la práctica habitual del yoga?

  • Impulsividad: La práctica habitual de yoga se trabaja a través del establecimiento de una serie de rutinas repetitivas y sistemáticas que los niños irán adquiriendo. Dichas rutinas ayudarán al niño con TDAH a la automatización de las conductas, aspecto muy importante a trabajar con ellos. Por otro lado, la práctica sistemática de movimientos corporales mejorará el conocimiento de su cuerpo y potenciará la mejor organización de su cerebro.

 

  • Hiperactividad: A través de la relajación, el niño con TDAH logrará disminuir su hiperactividad, mejorar su concentración, disminuir su inquietud, desarrollar la coordinación y tener menor tensión muscular.

 

  • Atención: Trabajando las posturas corporales de una manera lúdica, se desarrollará la capacidad de centrarse en una única cosa desechando los estímulos poco importantes.

 

Muchos son los pediatras, instructores de yoga, pedagogos y padres que apuestan por el yoga como complemente en intervención con niños con TDAH. Aunque algunos de ellos le otorgan mayores resultados de éxito que otros (ya que depende de muchos factores, entre ellos el grado de disfuncionalidad de los síntomas nucleares del TDAH en el niño), la inmensa mayoría están de acuerdo en que, la práctica habitual del yoga puede incorporarse a la rutina diaria del niño con TDAH, sin perjuicio para su tratamiento.

La práctica del yoga en niños se ha venido ejerciendo durante años y además, en los últimos tiempos se han desarrollado varias escuelas y centros dónde se imparte esta disciplina específicamente para niños con TDAH para poder focalizar su práctica en la sintomatología nuclear del mismo.

Por último resaltar que al igual que sucede con el resto de intervenciones con niños con TDAH su práctica debe ser frecuente y disciplinada y no pueden esperarse resultados muy a corto plazo, sino que la constancia y perseverancia en su práctica será la que reporte beneficios.

Concluyendo, los padres son en definitiva los que mejor conocen las características personales de su hijo, pudiendo optar hoy en día por medidas complementarias a las intervenciones llevadas a cabo con él. Gracias al avance de los estudios en materia del TDAH se ofrece un amplio abanico de prácticas que pueden resultar beneficiosas para estos niños entre las que se encontraría el yoga, además de la cromoterapia (trabajar a través de los colores), zooterapia (con animales) y la alimentación natural.

Lucía Osorio Quintana. Psicopedagoga de Fundación CADAH (2015)

 

Fuente: http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/beneficios-del-yoga-en-ninos-con-tdah.html

 

Webgrafía:

Terapia + Yoga para tratar TDAH

Bibliografía:

ESTRELLA JOSELEVICH, GUILLERMO BERNALDO DE QUIROS. A.H/H.D: Qué es, qué hacer: Recomendaciones para padres y docentes. (Paidós 2003)

 

Enseñale al niño a encontrar su propia paz

niño orando

Hay un lugar interior que todos deberíamos reconocer y conservar, un espacio de paz y quietud, que pueda ofrecernos el sentimiento de estar bien y seguros, pese a lo que afuera acontezca.

Todos debiéramos poder encontrar en nuestro interior un cuenco de paz, en el cual poder refugiarnos. Sin embargo, cuando atravesamos momentos difíciles, en vez de hallar calma y quietud, lo que a menudo se siente es un gran vacío. Un angustioso e intolerable vacío, del que desesperadamente se quiere huir.

Este refugio, que todos buscamos, debió construirse en la infancia, con el cuidado y asertiva compañía del entorno cercano. Pero, si carecimos de esto, o al contrario, si lo que había afuera era mayor caos y desamparo, dicha obra no pudo llevarse a cabo.

Hoy en día estamos ante niños que reaccionan desmedidamente ante todo. Lo que les ocurre, los afecta y altera con facilidad. Son vulnerables a cualquier estímulo, tienen muy baja tolerancia y paciencia; son reactivos e impulsivos.

Carecen de calma, no tienen lugar interior al cual acudir en busca de tranquilidad. Todo impacta en ellos, quitándoles el equilibrio fácilmente.

¿Qué ha ocurrido con estos niños?, ¿qué necesitan de sus padres, y de todo aquel que se presente como su guía?

No es lo que haces, sino cómo lo haces

El niño nace con la conciencia de que el mundo es bueno; y en las experiencias de malestar, de dolor o incomodidad física o anímica, espera que la actitud del adulto le confirme que efectivamente es así.

Si ante las dificultades se encuentra con impaciencia, intolerancia, agresividad, emociones alteradas, o indiferencia, este cuenco de paz, en vez de crecer y solidificarse, se irá debilitando, o incluso, derrumbando.

El entorno, sus padres y referentes cercanos son quienes pueden indicarle el camino a la calma y regreso a si mismo. A través del cuidado consciente, la paciencia, entrega y quietud del adulto, se genera en el niño un espacio de recogimiento, calma y amparo. Pero, cuando hablamos de cuidado muchas veces olvidamos las sutilezas, siendo estas las que más afectan a la vida anímica del niño.

Lo que construye la paz, es la propia paz que acompaña cada acto nuestro.

El ritmo de nuestra respiración, la cálida mirada, el gesto de una mano, la serenidad de nuestra voz o la distensión del rostro, es lo primero que se capta. Más allá de las palabras, el niño está en lo minúsculo, simple y sencillamente, porque solo aprende de lo que es verdadero.

No será lo que hagamos, sino la manera en que sea hecho. Con qué predisposición, entrega, dedicación o delicadeza; con qué alegría y paz nos presentemos ante el niño en los buenos y malos momentos… Acompañarlos a dormir, estar a su lado haciendo una tarea, ofrecer un abrazo o un consejo, se convierte ahora en un acto sagrado.

La forma en que respondamos y estemos presentes en cada acto, desde grande a pequeño, serán las manos que amasen la arcilla y modelen su cuenco.

Tal vez no tengamos que hacer mucho; tal vez nos enseñaron al revés. Hacer y hacer, dar y dar, para qué, si lo importante es la esencia. Similar a cuando le regalas al niño un super-juguete, y a los minutos, luego de abrir el paquete, lo encuentras jugando con su envoltorio.

Lo que verdaderamente estas dando, es con lo que está recubierto lo que haces; en definitiva, es lo que eres.

Para poder otorgar algo que realmente sirva para el presente y el futuro, mira adentro, trabaja en ti mismo, recupera tu paz. Solo sabiendo a dónde está el camino, podemos indicar hacia dónde ir.

Autora: Nancy Erica Ortiz
Pedagoga Integral

Taller de Yoga y Meditación guiada para niñ@s y Adolescentes el 5 de Diciembre del 2015 en Barcelona

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Taller de Yoga y Meditación guiada para niñ@s y Adolescentes

Un taller destinado a niñ@s con edades comprendidas entre los 3 a los 12 años de edad. Con el uso exclusivo de su imaginación, los niños emprenderán un maravilloso viaje interior en el que aprenderán el poder de la relajación y de la creatividad, y en el que descubrirán un importante tesoro: ¡a ellos mismos!

Con la meditación, los niñ@s encuentran unos minutos para conectar con su corazón y escucharlo. Pueden encontrar respuestas a cuestiones que les preocupan, es una forma de equilibrar y manejar sus emociones.

Los niños que aprenden yoga a una edad temprana empiezan la vida de la forma más sana. Esto es especialmente importante en nuestro vertiginoso mundo. En principio, los niños pueden empezar la práctica a partir de los 3 años. Se considera yoga para niños hasta los 16 años.

Se debe tener en cuenta las necesidades de los niños de acuerdo a su edad, su desarrollo físico y mental, pero sobre todo crecer y aprender sin dejar de divertirse. Es por eso que los grupos se dividen por edades de acuerdo a su madurez y crecimiento físico y mental.

Los niños se sienten tranquilos y relajados, por lo que resultan muy positivas especialmente en aquellos casos de niños con hiperactividad o déficit de atención.

La actividad se realiza en sábado.

 Lugar: Barcelona (España)

Sala pendiente de confirmar.

Fechas : Sábado 5 de Diciembre del 2015

(estoy abierta a otras fechas….)

Horario dividido por edades:

10.30 a 11.30 horas . Grupo de 4 a 8 años

12.00 a 13.00 horas . Grupo de 9 a 12años

Grupo abierto adolescentes.

 La duración máxima es una 1 hora .

Está dividido por edades.

Asistir con ropa cómoda, una manta , cojín.

Grupos reducidos de hasta 8  niños. 

Si estás interesado escríbeme:  

elamordetualma@gmail.com

o

 r.delbarco@hotmail.com

Clases de Yoga, Meditación y mindfulness individuales a nivel niño y/o familia, una manera divertida de compartir una actividad con tu hijo !!!

Consúltame!!

Taller de Yoga y Meditación guiada para niñ@s y Adolescentes 21 de Noviembre en Mataró

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Taller de Meditación guiada para niñ@s y Adolescentes

Un taller destinado a niñ@s con edades comprendidas entre los 4 a los 12 años de edad. Con el uso exclusivo de su imaginación, los niños emprenderán un maravilloso viaje interior en el que aprenderán el poder de la relajación y de la creatividad, y en el que descubrirán un importante tesoro: ¡a ellos mismos!

Con la meditación, los niñ@s encuentran unos minutos para conectar con su corazón y escucharlo. Pueden encontrar respuestas a cuestiones que les preocupan, es una forma de equilibrar y manejar sus emociones.

Los niños se sienten tranquilos y relajados, por lo que resultan muy positivas especialmente en aquellos casos de niños con hiperactividad o déficit de atención.

La actividad se realiza en sábado.

 Lugar: Mataró (Barcelona)

Sala:  Kairós

Port de Mataró.

Fechas : Sábado 21 de Noviembre del 2016

Horario:    17.00 a 18.00 horas.

Grupo abierto adolescentes.

 La duración máxima es una 1 hora .

Está dividido por edades.

Asistir con ropa cómoda, una manta , cojín.

Grupos reducidos de hasta 8  niños.

Si estás interesado escríbeme:  

elamordetualma@gmail.com
o

 r.delbarco@hotmail.com

Clases de Yoga, Meditación y mindfulness individuales a nivel niño y/o familia, una manera divertida de compartir una actividad con tu hijo !!!

Consúltame!!

No evites el aburrimiento en los niños. Más que nunca, lo están necesitando

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Qué miedo se le tiene al tiempo libre de los niños. A menudo se piensa que esos espacios de libertad, de “inactividad” deben evitarse… Son vistos como posibilidades de conflicto o pérdida de tiempo… También se evitan porque los niños se ponen insistentes, reiterativos con pedidos casi obsesivos. En definitiva, nadie quiere tener un niño cerca, diciendo a cada segundo “me aburro…”.

Cada vez más, los pequeños, tienen menos tiempo libre. Han perdido el espacio de juego, el contacto con otros niños, el tiempo para estar con ellos. Todo se ha ocupado, con el objetivo de evadir la eminente crisis que puede ocasionar lo contrario.

En realidad, todos le tememos al aburrimiento, al silencio, a la nada, al tiempo sin actividad. Constantemente ocupamos dichos espacios con algo productivo, estimulante, divertido…

Hoy en día la Tv, juegos tecnológicos, celulares y sus derivados, copan el tiempo libre de grandes y chicos. También lo hacen las actividades recreativas o formativas, que se realizan de forma continua.

Pero, ¿sabes qué? Cuando ocupamos los espacios vacíos, no solo impedimos la insatisfacción de no saber qué hacer, sino también algo más importante. Nos evadimos, huimos de nosotros mismos; evitamos pensar, reflexionar, crear, idear, desafiarnos, esforzarnos, motivarnos.

Más que nunca, hoy, necesitamos del aburrimiento

Si el niño anda insatisfecho, desmotivado, apático; si deambula de aquí para allá, tocando todo sin compromiso con nada; si mira con ojos indiferentes, desentusiasmado, quejoso, descontento, ¡no lo evites! No califiques estos estados como negativos; no dejes que te abrumen. Este momento es un tesoro. Es una crisis, si, pero de la cual se puede salir, más bien, se debe salir con los propios medios.

No te preocupes, ni te interpongas proponiendo ideas. Tarde o temprano, este pequeño, saldrá de allí buscando algo que lo motive, y lo importante, lo hará autosuperándose. Creará algo por él mismo, con las herramientas disponibles del momento; lo hará creativamente. Si esto lo satisface, su motivación y autoestima crecerán exponencialmente.

Iniciativa, autosuperación, creatividad, automotivación y autoestima, afloran gracias a permitir el tiempo libre de los niños. Tal vez en un principio no sea sencillo, menos aun si no están acostumbrados a tales desafíos; pero es algo que vale el esfuerzo comenzar y sostener en el tiempo.

Si el niño sale por sus propios medios del aburrimiento, ganará en el camino muchas, pero muchas cualidades, necesarias para una sana infancia, y por supuesto, una adultez también.

En la actual sociedad, cargada de estímulos y estrés, necesitamos más que nunca de los tiempos libres de estructuras y control. Se necesita, justamente, lo opuesto, no tener nada que hacer.

Y si hablamos de sociedad y los adultos de esta época, coincidiremos en que un adulto creativo, lamentablemente, es la excepción. Admiramos a aquellas personas que han podido innovar, salirse de las reglas y crear las propias; pero si investigamos en su biografía, descubriremos que han jugado incansablemente; que han tenido tiempo para crear, probar, experimentar en soledad o en compañía. En otras palabras, han tenido tiempo de aburrimiento, que les permitió conocer y poner a prueba sus gustos, inclinaciones y deseos. Cuando ocurre lo contrario, cuando nos encontramos con personas que no pueden o no pudieron gestar sus propias ideas y proyectos, descubrimos que con frecuencia, de niños, han sido privados de dichas posibilidades.

No regales ni premies a tus hijos con cosas, y más de ellas… O bien, si eres maestro, no completes los espacios con tus propias conclusiones o con actividades puramente estructuradas. Permite el tiempo para pensar, crear, experimentar; no des respuestas, propón preguntas, dudas, y deja que salgan por sus propios medios de ellas.

El mejor regalo que les puedes hacer a los niños de hoy, es permitir su tiempo libre. Ayúdalos a sentir placer por estar con ellos mismos, por experimentar cosas nuevas, por poner en acción sus múltiples habilidades. Ayúdalos a mirar la vida con ojos valientes, renovados, desestructurados.

Se necesita más que nunca tiempo, no corras, no corramos; es aquí, en el momento presente. Ríete, tírate al piso a jugar; diviértete con el niño como si fueras uno más, ¡que nada reemplace este momento!

Es en lo minúsculo y pequeño, donde se encuentra lo más grande. Es ahí donde está gran parte del sentido de nuestra experiencia humana.

Autora: Nancy Erica Ortiz
Pedagoga Integral

La autoridad que se perdió, los niños de hoy la necesitan

limites claros

Hemos perdido la autoridad porque tenemos miedo a que nuestros hijos sufran, a coartarles la libertad, a equivocarnos, a ser autoritarios, a repetir modelos recibidos en la infancia, ¿miedo a ser padres? ¿miedo a ser adultos?
No sabemos cómo decir “no”, “espera”, “no se puede”. Sentimos culpa, dudas; pensamos y nos enredamos en ideas sobre la libertad, la posibilidad de que el niño pueda elegir, de considerarlo como un par, etc.

Bajo estos condicionamientos, el adulto no logra sostener una decisión, flaquea, titubea, deja que el niño decida o maneje las cosas según sus aparentes necesidades o gustos.

Lejos de hacerles un bien, de ser algo que favorece realmente su desarrollo y otorga mayor protección, quienes están a su cargo, le demuestran que no saben cómo guiarlo, contenerlo, sostenerlo, o tomar decisiones para su bienestar. A menudo, lo único que se genera como resultado, es un aumento en las reacciones de los niños. Buscando provocar una respuesta, sacudir a los padres, percibir un techo, los niños generan mayores situaciones conflictivas. En otras palabras, con su comportamiento, piden a gritos el límite, necesitan sentir que el afuera los contiene y les da seguridad.

¿Les evitamos el sufrimiento o les evitamos el crecimiento?

Muchas veces queremos que los niños nos hagan el camino fácil, que sean ellos los que nos digan y propongan los cambios que tenemos que iniciar y sostener con decisión, coraje y confianza. Al no tener una decisión firme, cuando ellos se resisten, muestran señales de dolor o angustia, el adulto flaquea y vuelve atrás el proceso.

Crecer duele. Cuando crecemos dejamos cosas, por supuesto, no podemos tenerlas todas. Si un niño comienza a caminar, los padres no lo cargaran tanto en sus brazos, pero a la vez este gozará de mayor libertad de movimiento. Si el niño deja la habitación de sus padres, pasa a su propio cuarto, dejará de estar acompañado durante las horas de sueño, pero ganará independencia, maduración y autoconfianza.

Siempre que dejamos algo por proceso natural, ganamos otras cosas, que no solo dejan disminuido lo que dejamos ir, sino que nos colocan en un lugar superior.

limites claros CONDUCTA POSITIVA

Los niños necesitan que el adulto recupere la figura de autoridad saludable. Esa autoridad que por amor dice “no”, “hasta acá”, “hoy no puedes”, “a partir de ahora ha cambiado esto”. Es una autoridad que ofrece seguridad, aunque no sea bien recibida en primera instancia. Es la que ayuda a crecer, empuja hacia la vida, permite la evolución. Es la que le confirma al niño que puede relajarse y confiar porque hay quienes saben cuidarlo y guiarlo.

La autoridad saludable no es autoritarismo, es una clara postura del adulto ante el niño. Una postura de cuidado, responsabilidad, confianza, claridad y amor.

Si le tememos a las decisiones, precisión, firmeza, no estamos ayudando a los niños a madurar, ni a afrontar las crisis, frustración o dolor que, por momentos, pueden ser parte de la vida.

Muchos, pero muchos padres, están padeciendo la educación de sus hijos, solo porque hacen lento el proceso que puede ser rápido y concreto. Y con ello también, enlentecen el desarrollo emocional del niño y debilitan su autoestima.

La educación es difícil cuando estamos errándole al blanco. Cuando sentimos que ser un poco antipáticos, cortantes y precisos, está mal. En todo caso sería así, si lo hacemos siempre, o bien, si no hay reflexión y conciencia en ello. Pero no es el caso, más bien es el opuesto. Los niños nos están pidiendo, por favor, que nos hagamos cargo de nuestro rol, que tomemos decisiones, que les marquemos las pautas, que les digamos que “no”.

Hay que enseñarle al niño vivir en una vida real, y para ello necesita registrar una sana autoridad. Si cree que siempre recibirá un “si” de todos y todo, cuando salga al mundo y se encuentre con la realidad, bajará los brazos ante la primera dificultad. En cambio, si sabe que afuera puede encontrarse con límites, tendrá la fortaleza y confianza para afrontarlos, respetarlos o superarlos.

Para soportar la aparente angustia de un niño, el adulto debe cambiar su propia relación con el dolor, así como también el concepto de protección; abrirse a la idea de que acompañar y permitir un llanto, frustración o resistencia también es amar y cuidar profundamente.

Autora: Nancy Erica Ortiz
Pedagoga Integral

El camino para llegar a un “niño difícil”

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Hay niños que nos hacen renegar, verdad? Son los que una y otra vez te enfrentan con la propia capacidad de tolerancia, flexibilidad, calma. Te ponen a prueba, en el límite entre el bien y el mal, y casi que pareciera que te empujan hacia el otro lado, donde la impaciencia, enojo, frustración están a la espera…

“Si tal niño no estaría en mi clase, sería todo tan armónico…” “Qué buen padre sería, si mi hijo se comunicara más conmigo…” “Cuánto más podría ayudar a este niño, si no se cerraría tanto en si mismo…”

Lo que sabemos solo se pone a prueba en los momentos de dificultad. Si todos los niños serían perfectos alumnos, agradecidos hijos, pacientes receptivos, todo sería más fácil, pero no podríamos comprobar nuestro conocimiento y capacidad de amar. En los momentos duros, arduos, tensos ahí se ve la profesionalidad, el conocimiento, la entrega. Aquí te encuentras ante la posibilidad de practicar lo que dices que sabes, o lo que piensas que eres.

¿Qué tal si dejamos de esperar que el niño cambie, y lo hacemos nosotros? Sería dejar de ver problema en él, y pasar a reconocer que aun no hemos encontrado la manera de acceder a su interior; que nos falta descubrir cómo, cuándo, de qué modo.

El niño no tiene por qué hacernos el camino fácil, él solo nos mostrará sinceramente lo que está transitando. Su profunda necesidad. Lo hará de la forma que pueda, con las herramientas que tenga. No es a él a quien hay que exigirle que cambie su recorrido, sino nosotros debemos encontrar el camino para llegar al lugar en donde está.

Acceder a través de la mirada

Los niños no son así porque quieren, son así porque es lo que pueden. Hay detrás de ellos, o dentro, una historia, una biografía; experiencias que los han marcado, necesidades no cubiertas, situaciones inconclusas, carencias, exceso de límites o falta total de ellos, entre otras variables… Sea grande o pequeño lo que les haya ocurrido, para ellos será siempre grande; causará dolor, enojo, decepción, desconfianza, que se expresará de algún modo.

Si cuando miramos a un niño a los ojos, no podemos abarcar todo lo que hay detrás, no lograremos llegar a donde está.

Lo primero es verlo, y cuando se lo ve, recorrer su historia en su mirada; traer a sus padres, a sus abuelos, a sus ancestros. Mirarlo, y pensar si recibió o no abrazos, si lo habrán valorado, apoyado. Volverlo a mirar, y verlo en su hogar, en su familia, en su barrio. Y no solo bastará con imaginarlo, debemos averiguar la verdadera historia de este niño, porque allí lo encontraremos a él, detenido, extendiéndonos la mano.

El poeta Henry Wadsworth Longfelow, nos hace pensar en esto en su siguiente verso: “Si pudiéramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, encontraríamos en la vida de cada uno penas y sufrimientos suficientes para desarmar cualquier hostilidad.”

El niño que nos enfrenta nos están pidiendo este tipo de mirada. Una mirada que le ilumine el camino que transitó, con aceptación, reconocimiento y comprensión.

Los momentos de dificultad no son nuestros enemigos, son nuestros aliados, porque nos dan la posibilidad de ser mejores personas o padres, maestros más capaces, profesionales más sensibles y empáticos.

Si cuando lo miramos, realmente, vemos todo lo que este niño es, les puedo asegurar que ingresará a nuestra conciencia de otra manera. A partir de ese momento, todo podrá cambiar, principalmente cambiarás tu, y no por esfuerzo, estrategia o compromiso… sino por amor, amor a este bello y maravilloso ser que estas descubriendo.

La paciencia se duplicará, la capacidad de amor se hará exponencial, las ganas de abrazarlo, de que esté presente, de que sonría, de que te quiera, serán tu motivación.

No es nada difícil acceder a un niño “difícil”; y no es teoría, lo he comprobado con cada situación que se me presentó como un misterio cerrado, o una posibilidad abierta.

Una mano en su hombro, un gesto de comprensión a su historia personal, da permiso, lugar y reconocimiento. Cuando dejamos de rechazar, esconder o ignorar, abrimos con ello una nueva puerta.

No importa la edad que tenga, si tiene dos, catorce o dieciocho años. Todos llevamos una historia, la que sabemos y la que no, la que recordamos y la que quedó en el inconsciente. Y todos la representamos como podemos.

 

LLeva la historia del niño a tu altar interior. Mírala con devoción, ya no es tu problema, es el sentido de tu tarea, tu motivación, el combustible para ir por más. Lo que hoy te cuesta, mañana te hará un mejor ser humano.

Autora: Nancy Erica Ortiz
Pedagoga Integral